Calle de las Ánimas
Fotografía de Manuel Cabello
AyerEsta calle da entrada a La Barriada (las Casas Nuevas), construida en 1958.HoyEs una calle de cierta pendiente que nace en una confluencia importante de la zona de la "Salida" de Ubrique: la de la calle ingeniero Juan Romero Carrasco (que a partir de aquí se prolonga por la avenida de Cortes) y la avenida de la Diputación, que conduce a la populosa y comercial avenida de España. Tiene casas de dos plantas, la mayoría, y alguna de tres. Aproximadamente a la mitad de la calle esta debe salvar el importante desnivel que mantiene con la otra mitad y lo hace mediante una estrecha rampa flanqueada de escaleras para los peatones.MañanaSe podrían mejorar las aceras y plantar árboles, al menos en un entrante de la antigua Escuela de Artes y Oficios. |
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La calle Antonio Montero López se abre a la izquierda. A la derecha, la avenida de la Diputación; al frente, la avenida de Cortes. La imagen está tomada desde la calle Juan Romero Carrasco. Fotografía de Google. Fotografía de Google Street View. Fotografía de Google Street View. Fotografía de Google Street View. Fotografía de Google Street View. Fotografía de Google Maps. Algunos datos
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AyerLa calle Antonio Piñero pertenece al grupo de perpendiculares a la calle Marroquineros dedicadas a fabricantes de Ubrique.HoyEs una calle corta pero estratégica, pues conecta el paseo del Prado con la calle Marroquineros salvando el desnivel existente entre estas vías. Tiene edificios de tres o cuatro plantas con semisótanos.MañanaPodría mejorarse el acerado y ponerle árboles.ImágenesDatosLongitud:55 metros aproximadamente.LocalizaciónCentro de UbriqueNúmerosTráficoConexionesPaseo del Prado, calle Marroquineros, Avda. de EspañaReferencias |
AyerEn homenaje a la vecina localidad de Arcos de la Frontera, la más importante de la comarca Sierra de Cádiz en la que se enclava Ubrique. (Arcos también dedica una calle a Ubrique.)HoyEsta calle pertenece a la Barriada de Andalucía. Conecta la avenida de Cádiz con la avenida de Andalucía, dos arterias importantes de la zona. En la esquina con la primera las casas tienen terrazas (que dan a la avenida de Cádiz).La calle es estrecha y su acerado más aún. Donde confluye con la avenida de Andalucía queda un solar por edificar. La altura típica es de 2 plantas. MañanaQueda un solar por urbanizar.ImágenesAlgunos datos
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AyerCalle de la zona de la avenida de España que se empezó a urbanizar en los años 70. Nombre dado en homenaje aJosé Augusto Trinidad Martínez Ruiz, más conocido por su seudónimo Azorín (Monóvar, Alicante, 8 de junio de 1873 – Madrid, 2 de marzo de 1967), que fue un novelista español, además de ensayista, dramaturgo y crítico literario. HoyLa calle Azorín pertenece al grupo de calles dedicadas a autores españoles alrededor de la avenida de España. Se extiende entre Ramón y Cajal y Pasadilla. Es una calle estrecha, con poco acerado.Al final de la vía hay solares por urbanizar en ambos márgenes, uno de ellos lindando con el río, que se emplean como aparcamientos. Va siempre paralela al río, con el que se encuentra al final. En un extremo está el Instituto Francisco Fatou. MañanaEl futuro de esta calle está en los solares que quedan por urbanizar. |
Algunos datos
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AyerLa calle Beato Diego es una de las calles con dos nombres de Ubrique. Se llamó calle San Pedro desde su creación, a principios del siglo XIX, junto a la ermita de San Pedro, fundada en 1801Es una calle singular en la que vivieron grandes familias ubriqueñas durante los años cuarenta, cincuenta y sesenta, época del máximo esplendor de la zona. En ella ha habido grandes fábricas de artículos de piel, la de Leandro Izquierdo, José del Canto, Guillermo Dorado... PersonajesSin lugar a dudas el personaje más famoso que ha vivido en la calle San Pedro ha sido el Beato Diego de Cádiz, que vivió con su familia en el número 23 de esta calle, desde 1743 hasta 1757.En 1954 el ayuntamiento de Ubrique le dedicó una lápida, que aún está colocada en la fachada del número 23. En la obra de Manuel Cabello podemos leer: A Ubrique había llegado su padre, don José López Caamaño, “natural de la antigua e ilustre ciudad de Tuy (Pontevedra), donde nació en 1707, y de donde había emigrado siendo soltero con uno de sus hermanos a Cádiz, contratados por la Casa Ducal de Arcos, donde alcanzan los empleos muy decentes de Alcayde de la Puerta de Sevilla y Teniente Comandante de aquella bahía, de donde pasó a Ubrique”. (Datos tomados del Archivo Histórico de la Ciudad de Tuy). En Ubrique José López Caamaño se casó con doña María, la madre del beato, con quien tuvo dos hijos y un tercero que murió en el parto. Al gestarse el cuarto hijo, el que se llamaría José Caamaño García, nuestro futuro beato, dispusieron sus padres marchar a Cádiz, donde existían mejores médicos, para que la madre fuera atendida y se alojaron en casa de su hermano y su cuñada, donde el 30 de marzo de 1743 vino al mundo con toda felicidad el pequeño José Francisco Juan María, como le impusieron en su bautismo cuatro días después. Aún sin reponerse su madre -pues los servicios del padre como administrador de la Serranía de Villaluenga (Grazalema, Benaocaz, Villaluenga y Ubrique) eran muy necesarios- lo traen a Ubrique, donde vive el joven José Caamaño hasta los quince años, que le llegó la llamada capuchina, después de pedirla ante su Virgen de Los Remedios, que le iluminó. Otros cinco años los pasó en sus estudios en diversas poblaciones y seminarios. Seis años más habitó en el convento de Ubrique, ya sacerdote, preparándose para ser capuchino, misionero y santo, los grandes pilares de su vocación. También es de destacar la presencia de la familia Lobatón en el número 22 de la calle a principios del siglo pasado. Francisco Lobatón era un rico hacendado que construyó la casa más característica de la calle, actualmente en ruinas. Su esposa, Francisca Herrera, fue quien costeó la imagen de San Sebastián, patrono de Ubrique, obra de Ramón Mateu Montesinos. Pasada la Guerra Civil, la casa fue comprada por el industrial Leandro Izquierdo Rivera, que mantuvo allí el domicilio familiar y la empresa de artículos de piel hasta la década de los ochenta del pasado siglo. También vivió en esta calle don Ernesto Corrales, concejal del ayuntamiento en los años veinte y treinta, en el número ocho. En esa misma casa vivió el notario Rodríguez hasta 1969. HoyActualmente la calle empieza en el número 6, después de la demolición del mercado de abastos, en la acera de los pares, y por el número 5 en la de los impares, después de haber construido un edificio municipal con un único acceso desde la Plaza.Para gran felicidad de los vecinos no hay coches ya aparcados encima de las aceras, no se puede aparcar en toda la calle, y el tráfico es solo en un sentido, desde la Plaza de Francisco Fatou hasta la Pilita Abajo. Las aceras están protegidas por pilonas y, al contrario que en otras calles del casco antiguo, no hay grandes maceteros. Solamente queda una de las casas originales de la calle, construida en 1840, en la que ha vivido hasta hace unos años Pepita Gómez, vendedora de frutas y verduras en el mercado. Aún quedan en pie varias edificaciones de principios del siglo pasado, casas grandes de pueblo, de familias pudientes, con dos o tres alturas, pero hay una gran cantidad de edificios modernos. Exceptuando un local que en la actualidad aloja una fábrica de artículos de piel, no hay absolutamente ningún negocio en la calle, hay siete viviendas deshabitadas en la acera de los pares y seis en la de los impares. MañanaLa calle empieza con un horrible aparcamiento, el solar resultante de la demolición del antiguo mercado. Es urgente que las autoridades tomen cartas en el asunto y adecenten la zona.También sería estupendo que se apremiara a los propietarios de las viviendas deshabitadas para que las mantengan en buen estado, hay varias casas ruinosas desde hace demasiado tiempo. |
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Inscripción sobre el número 23 de la calle, en la que vivió con sus padres el Beato Diego José de Cádiz. Fotografía de Esperanza Cabello.
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Una de las casas de la calle engalanada con mantones de Manila. Fotografía de Esperanza Cabello
Fotografía de Juan Rodríguez
Fotografía de Juan Rodríguez.
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AyerLa calle del Benalfí es una calle pequeñita y sin salida que da justo al río de Ubrique, en la confluencia del Arroyo Seco, que viene de Benaocaz, con las aguas del nacimiento del Benalfí.HoyMañana
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Por Esperanza Cabello La Plaza de las Petaqueras Corresponde al nuevo espacio urbano situado frente a la zona de El Rodezno y junto al...
Ayer
Situada en el casco antiguo, la calle Ánimas recibe su nombre porque estaba justo detrás del primer cementerio conocido en Ubrique. Este cementerio ocupaba la zona entre la iglesia parroquial y la calle Ánimas.Es una pequeña calle que conecta la calle Real con la calle del Perdón, y en la que solamente hay cuatro números, dos pares y dos impares.
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